Edgardo Pesce, El Profe

Admirado por muchos, respetado por sus colegas, es la persona que acompañó por años los almuerzos de los alvearenses a través de la pantalla de los televisores y luego mediante la radio. Edgardo Pesce es un emblema del periodismo de nuestra región y con él dialogamos acerca de esta hermosa profesión.

“Tarea que comprende el conjunto de actividades relacionadas con la recogida, elaboración y difusión de información actual o de interés para transmitirla al público a través de la prensa, la radio o la televisión”, de esta manera definen los diccionarios al Periodismo. Pero ser periodista, ejercer la profesión, es mucho más que eso, es indagar, involucrarse, apropiarse de cada tema y transmitir esa pasión a través de un micrófono, computadora o cámara. Esa pasión es la que se siente en Edgardo Pesce cada vez que habla de esta profesión que lo transformó en un emblema para la región: “Creo que empecé con el periodismo deportivo cuando me fui a Buenos Aires a estudiar locución, debe haber sido el año 1979 o 1980, me llamaba Rody (Fernández) desde LV 23 y salía con algunas notas desde Buenos Aires, iba a las canchas y cubría los partidos” recuerda Edgardo acerca de sus inicios.

El amor por los medios de comunicación comenzó a germinar en Edgardo desde muy chico: “Antes la familia se juntaba después de cenar a escuchar la radio, no había mucha incidencia de la televisión y lo que más llamaba la atención era la radio, se escuchaban radios de Buenos Aires, seguíamos a Boca y los domingos de Turismo Carretera, todo eso me llevó a tener un cariño con la radio. Después abrió LV 23 y mi viejo Teovaldo Pesce, tenía un programa de Jazz que se llamaba Trasnoche, y hablaba de Ovnis además de otras cosas raras, él trabajaba en el área de publicidad y tenía a mi tío Adolfo Sánchez quien era uno de los dueños de LV 23, y todo el grupo de amigos de mi papá trabajaba en la radio así que yo vivía ahí. Uno de mis primeros trabajos en un medio de comunicación fue ahí, transmitiendo los partidos de la primera división que se jugaban todos el domingo, mi viejo estaba en la central informativa y a mi me mandaban junto a Eduardo Fierro en la discoteca a escuchar los partidos para pasarle los goles. De ahí en más me enamoré de la radio y yo lo que quería era ser locutor”. Tras un infructuoso paso por la facultad de Bioquímica, que duró apenas tres meses, Edgardo convenció a sus padres de irse a Buenos Aires a estudiar la carrera de locución.

Luego de diez años en la capital del País, Edgardo regresó a General Alvear, era 1989 y la crisis arreciaba en nuestro País: “Recuerdo que ibas a preguntar el precio de un producto en la mañana y ya por la tarde se había incrementado, en ese momento tuve una propuesta muy interesante de Tevecoa y volví al departamento”. 

Hacer periodismo en General Alvear es especial, “tal vez sea el hecho de que nos conocemos todos y eso te hace repensar muchas cosas a la hora de dar una noticia” reflexiona Edgardo, “Alvear ha dado muchos comunicadores sociales, y los que se van de acá triunfan afuera, hay centenares de casos de pibes que se van a trabajar afuera y tienen éxito. No es fácil hacer periodismo en el departamento porque hay mucha competencia y hay muy buenos colegas, además el hecho de que nos conozcamos todos hace que las noticias se tengan que dar con más responsabilidad”.

Por 21 años Edgardo estuvo presente en los almuerzos de los alvearenses a través de la pantalla de Tevecoa, primero con algunas apariciones y luego conduciendo Cable Panorama, el informativo de la televisión local: “A veces me tocó conducir solo, otras veces acompañado, en otras ocasiones transmitiendo partidos de fútbol, eventos, haciendo programas extra. Realmente fueron muy buenos años, pero mi corazón siempre estuvo en la radio” manifiesta dejando abierta esta dicotomía ya que si bien su medio preferido es el radiofónico, fue a través de la pantalla como lo conocimos los alvearenses.

Haciendo un análisis de lo que fueron y lo que son los medios de comunicación, Edgardo dice: “Antes era más artesanal, ahora hay más posibilidades. En mi caso me manejo mucho con Twitter, tengo todos los medios de comunicación ahí, pero eso trae otras cosas como son las Fake News, muchas noticias falsas por no investigar, por hacerla fácil. Y tiene que ver con la inmediatez, por la primicia y ser el primero en dar la noticia lo que hace que muchas veces metamos la pata. Adolfo Sánchez siempre nos decía que él no quería ser ni el primero ni el mejor, él quería ser diferente. La gente no te va a escuchar por la primicia, te va a escuchar cuando se de cuenta que sos serio y que haces buenas investigaciones. Por eso hay que ver las cosas, investigarlas, chequearlas, no errarle en nombres, lugares o provincias”.

Acerca del futuro del periodismo, “El Profe”, como lo conocen muchos colegas por su paso por la docencia, es optimista: “Creo que este es uno de los pocos trabajos que no van a poder ser reemplazados por máquinas. Es que la voz, la investigación periodística no puede ser sustituido por robots. Estaría bueno que sea un trabajo mejor remunerado pero es difícil en la realidad en la que vivimos”.

“La mentira no es noticia, la mentira es mentira” dice Edgardo citando a Marshall Mc Luhan. Una frase que define cómo vive el periodismo y con qué responsabilidad ejerce esta profesión desde hace 40 años.