Las manos mágicas de Aníbal

Las cabezas de gran parte de los alvearenses han pasado por sus manos, su nombre es sinónimo de peluquerías, se trata de Aníbal Quiroga, o simplemente “Aníbal” como todos lo conocemos en Alvear.

33 años dedicados a la peluquería, Aníbal comenzó con esta profesión a los 21 años, cuando aún buscaba su destino: “Empecé, como la mayoría, por la necesidad de encontrar una salida laboral, mi mamá era peluquera entonces yo comencé a trabajar de lo mismo y sin querer encontré mi oficio, lo que a mi me gusta y hago por placer. Para ser sincero, yo había vivido en una peluquería y no me gustaba al principio” confesó el peluquero que, con el tiempo comenzó a descubrir que el lugar donde se había criado y el que estaba creando eran muy diferentes: “Hay una gran diferencia entre la peluquería de mujeres y las de hombres, se hablan temas diferentes, los tiempos son diferentes. El hombre se va mucho al fútbol, a la política, las charlas son más de café, se habla poco de lo personal; en cambio en la peluquería de mujer se habla del día a día, de la familia”.

Con tantos años de experiencia, por las manos de Aníbal han pasado miles de cabezas, incluso de distintas generaciones: “Me ha pasado de pelear a bebés muy chiquitos y preguntarle al padre la edad, y resulta que también lo había pelado a él” cuenta este apasionado por la peluquería. Aníbal ya es un referente de este oficio en nuestro departamento, tal es así que muchos de los jóvenes que se están iniciando le realizan consultas: “Estoy muy contento de que se hayan sumado chicos a la profesión, porque estaba quedando un vacío”.

A pesar de contar con una vasta experiencia, la capacitación es un aspecto muy importante para Aníbal: “Siempre hay nuevas técnicas y nuevas herramientas, tenés máquinas con diferentes cortes, salen diferentes numeraciones de peines de alza, siempre hay que estar actualizado, si te gusta es un placer. Siempre hay cosas para aprender, uno nunca termina de aprender todo”.