Blanca García de Fenoy, una escritora que pintó la aldea local

Es la escritora de literatura regional con mayor trascendencia a nivel provincial. Incursionó en diversos géneros literarios: poesía, narración y dramaturgia con una soltura fuera de lo común. Sus libros han sido prologados por Marta Castellino, directora del Centro de Estudios de Literatura de Mendoza de la facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo). Un reconocimiento que no tiene cualquier escritor local.

Por el Prof. Omar Alonso Camacho

Blanca García nació en Real del Padre hacia 1928. Su hogar se había formado a partir de la unión de un español, venido de León y Castilla, con una criolla nacida en San Luis. Poéticamente así los recuerda su hija: “Con ese esfuerzo español lleno de luces que brillan/ y ese gracejo castizo que encanta y enamora/ conoció a ella en mi tierra, esta Mendoza cantora/ y la enamoró con sus palabras de León y Castilla./Él vino de tierras lejanas, buscando nuevas auroras/ Ella, maestra puntana que aquí en esta tierra educaba,/en una escuela rural a grandes y a pequeños enseñaba./ Vivieron romances bello. Él y la criolla cautivadora”.

Don García se afincó como comerciante al colocar un almacén de ramos generales en la calle Los Andes de Real del Padre, ella, María Esther Alanis fue maestra y una de las primeras directoras de la escuela rural “Álvarez Condarco. En una de las poesías perdura la evocación de ese pasado dichoso de la niñez y adolescencia, “suerte de paraíso perdido, acota Castellino, al que el alma dolida puede regresar por el recuerdo”: ”El almuerzo diario, la familia presente/el pan recién horneado, el vino…/la mesa, los niños, los abuelos vivían/ tu y yo, nuestro amor y nada ausente”

Luego Blanca dejó el pueblo para ir a estudiar a San Luis donde egresó con el título de maestra. Volvió y dio clases durante un tiempo. Pudo más el amor, después de casarse con Ángel Fenoy dejó la docencia para dedicarse a la familia y a criar a sus tres hijos, Norma, Leandro y Blanca Liliana, en una casa ubicada a un paso de la antigua fábrica “Canale”.

En la década del ochenta, ya con sus hijos grandes, se radicó en General Alvear donde se incorporó a la vida cultural local a través de diversas comisiones culturales de dicha ciudad, en 1989 organiza e inaugura la Biblioteca del Centro de Jubilados, participa con guiones en las fiestas de la Vendimia local, colabora en diversas antologías de SADE y comienza a competir en concursos literarios provinciales y nacionales siendo reconocida con diversos premios.

Unos años después se instala en la ciudad de Mendoza, lugar donde continúa su labor cultural con escritores mendocinos nucleados en SADE. Entre otras labores se destaca la tarea que llevó a cabo durante mucho tiempo con el grupo de “Mayores Narradores”, abuelos que asistían a escuelas a leer cuentos y poesías con el fin de incentivar a los niños a leer.

Como escritora incursionó en diversos géneros literarios que quedaron plasmados en antologías, trabajos en colaboración publicados en San Rafael y en sus libros: “Pájaros de Espuma” (1998); Flores del Alma (2005); Cuando brillan las estrellas y otros cuentos (2007); Fantasías, poemas y cuentos para niños y no tan niños (2011); Llora la luna llena (2013); Flores del Alma II (2014).

Para Marta Castellino sus poemas muestran por igual el dominio de la métrica clásica, con sonetos de excelente factura, con el verso que se resiste a someterse al imperativo de medida y rima, para responder nada más que al íntimo dictado de los sentimientos. Mientras que sus narraciones se engalanan con preciosos, sugestivos y poéticos apuntes descriptivos que contribuyen a crear una atmósfera apropiada de leyendas orales, relatos tradicionales y anécdotas pueblerinas. Y agrega la especialista, en Blanca García hay “soltura en el manejo del diálogo”…una adecuada selección de tonos y términos adecuados a la índole de los personajes, y la aptitud para presentar las situaciones ante los ojos de los lectores, a favor de una prosa ágil y diestra”.

Regina Agüero de Rodríguez, ex directora del suplemento Cultura del diario Los Andes, destaca que, en varios de sus escritos de corte autobiográfico, se plasma “una equilibrada conjunción entre lo vivido y lo escuchado en su niñez”. Tendencia que, a mi entender, se visualiza en la novela “Cuando brillan las estrellas”, en la leyenda “Rincón del Indio” y en forma particular, a mi entender, en el texto “Las rosas siempre tienen espinas”, un cuento donde rescata, con ese sabor tan propio de los relatos orales, la vida de la década del cincuenta en torno a la calle “Los Andes” de la “colonia Realipé” (nombre ficticio del pueblo donde nació) con sus típicas viviendas, viejos boliches, comidas aromáticas y antiguas costumbres.

Conocí a Blanca García en la década del setenta al descubrir que tenía una excelente biblioteca de literatura moderna y estaba abierta a intercambiar libros que comprábamos a través de un catálogo que llegaba mensualmente desde Buenos Aires. Pasó el tiempo y por muchos años no tuve noticias de ella, menos que escribía poemas y novelas. Gracias a la profesora Castellino, me reencontré hacia 2010 con Blanca de Fenoy y descubrí su prolifera obra literaria. Me sorprendió la permanente presencia de las vivencias del sur mendocino en sus poemas y relatos, algo todavía sin valorar a nivel regional.

Hacia el año 2017 me pidió que repartiera varios de sus libros en las bibliotecas de las escuelas de Real del Padre. Tal vez intuía que su vida se acortaba y no quería dejar pasar la oportunidad de compartir sus últimas obras. Cumplí con lo prometido, las bibliotecas recibieron los ejemplares, algunos maestros quedaron sorprendido con la inesperada donación, otros porque desconocían a esta escritora que había pintado la aldea local sin que figuraran en las antologías regionales publicadas por la Dirección General de Escuelas. Tal vez, porque nadie es profeta en su tierra, como bien lo dice la expresión bíblica.

Por una u otra razón, no pude acercarme personalmente a su vivienda a entregarle las notas de agradecimiento de las instituciones. El 12 de diciembre de 2018, después de sufrir una caída y estar internada por unos días, falleció en la ciudad de Mendoza. Acababa de cumplir 90 años. Hoy todavía no ha tenido un reconocimiento por su labor, ni en Real del Padre ni en General Alvear.

Fuentes: Castellino, Marta: “Una autora de Alvear en Martes literarios (Diario Los Andes, 11-10-2008); Blanca García de Fenoy presentó su libro “Las rosas siempre tienen espinas” (Diario Los Andes, 13-6-2009; prólogos a los libros “Flores del alma” I y II (2005, 2014),”Hora de la Luna Llena (2013); “); Regina Agüero de Rodríguez: Entrevista en la sección Cultura (Los Andes, 25-6-2011)

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